
del jardín de mis deseos,
las que escribía con firmezas,
desde mi corazón en mis versos.
Eran mis esperanzas,
envueltas en cielo de futuro,
para que su luz y su belleza,
alumbrara un amor real y maduro.
En el jardín de mis esperanzas,
se secaron todas mis flores,
que sembré con amor y nobleza,
para que retoñaran con sus colores.
Sólo una flor quizo retoñar,
y la regaba con amor,
para que me hiciera soñar,
pero se marchitó con el desamor.
Mis esperanzas han muerto,
Emely









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